¿A dónde van los fosfatos del detergente después del drenaje?

Por la Dra. Karla Ximena Vargas Berrones, química e Investigadora Nacional Nivel I.

Respuesta corta: no desaparecen. El fosfato que sale de tu lavadora viaja por el drenaje hasta un río, una laguna o una presa, y ahí se convierte en alimento para algas. Ese es el inicio de un problema llamado eutrofización, y es una de las razones por las que decidí dedicarme a reformular detergentes desde la molécula.

Qué son los fosfatos y por qué los trae tu detergente

Los fosfatos se usaron durante décadas en los detergentes porque ablandan el agua dura: atrapan el calcio y el magnesio para que el jabón haga espuma y limpie mejor. Funcionan. El problema no es lo que hacen dentro de tu lavadora, sino lo que hacen después, cuando el agua ya salió de tu casa o de tu negocio.

El viaje del fosfato: de tu drenaje a la presa

El fósforo es un nutriente, y en la mayoría de los cuerpos de agua es justamente el nutriente que frena el crecimiento de las algas. Cuando llega fosfato de forma constante —el de miles de lavadoras de una ciudad— ese freno desaparece. Entonces ocurre lo siguiente:

  1. El fosfato llega al río o a la presa con el agua residual.
  2. Las algas, que antes no tenían suficiente fósforo, se multiplican sin control. Es esa capa verde que se ve en la superficie.
  3. La capa bloquea la luz y, cuando las algas mueren, las bacterias que las descomponen consumen el oxígeno del agua.
  4. Sin oxígeno mueren los peces y el resto de la vida acuática. El agua deja de servir para consumo, pesca o recreación.

Ese proceso —primero exceso de nutrientes, luego falta de oxígeno— es la eutrofización. No pasa en un día: pasa en silencio, aguas abajo, lejos de quien lavó la ropa. Por eso es tan fácil de ignorar y tan importante de entender.

No solo los fosfatos: la lista completa importa

El fosfato es el ejemplo más conocido, pero no está solo. En mi trabajo también vigilo otras tres familias que muchos vierten al drenaje sin saberlo: las sales cuaternarias de amonio de muchos desinfectantes, potentes contra microbios pero tóxicas para la vida acuática; el hipoclorito de sodio, el cloro común, que puede formar subproductos indeseables; y los compuestos fenólicos, persistentes y difíciles de degradar.

La pregunta que guía mi laboratorio no es “¿esto limpia?” —casi todo limpia si es suficientemente agresivo—, sino “¿qué pasa con esta molécula después del drenaje?”. Esa segunda pregunta es la que casi nadie hace, y es donde se decide si un producto es responsable o no.

Un detergente sin fosfatos sí puede limpiar

La buena noticia es que el fosfato es reemplazable. Se puede formular un detergente que ablande el agua y limpie igual de bien sin cargar fósforo al drenaje. Cuesta más química y más desarrollo, pero es posible: es exactamente el problema que llevé como finalista del Cleantech Challenge México, la sustitución de fosfatos en detergentes.

Para el comprador, el mejor indicador no es la palabra “ecológico” en la etiqueta, sino la biodegradabilidad medida, con la norma que la respalda. En ALINSA, por ejemplo, evaluamos nuestros productos con el Centro Mexicano para la Producción Más Limpia (IPN) bajo el método ISO 10707; así obtenemos resultados como el 91.35% de biodegradabilidad del desengrasante Degralin 500. Y todos nuestros productos son libres de fosfatos y de compuestos fenólicos.

Tres preguntas para elegir mejor hoy

No hace falta ser químico para decidir bien. Antes de comprar un producto de limpieza, pregúntate:

  1. ¿Dice “libre de fosfatos” y lo respalda con algo?
  2. ¿Da un dato de biodegradabilidad con una norma, o solo la palabra “ecológico”?
  3. ¿Puedes usar menos producto —un concentrado bien diluido— para el mismo resultado? Menos producto es menos carga al drenaje.

Decidí atacar este problema desde la fórmula, no desde el discurso. El fosfato de tu ropa puede terminar alimentando algas en una presa a kilómetros de tu casa, o puede simplemente no existir en el producto desde el principio. Esa diferencia se decide en el laboratorio, antes de que el envase llegue a tu cocina.

Preguntas frecuentes

¿A dónde van los fosfatos del detergente?

Salen por el drenaje con el agua residual y llegan a ríos, lagunas o presas. Ahí el fósforo actúa como nutriente y alimenta el crecimiento excesivo de algas, un proceso llamado eutrofización.

¿Por qué son dañinos los fosfatos en el agua?

Porque disparan el crecimiento de algas. Cuando esas algas mueren, las bacterias que las descomponen consumen el oxígeno del agua, y sin oxígeno mueren los peces y la demás vida acuática.

¿Qué es la eutrofización?

Es el enriquecimiento de un cuerpo de agua con nutrientes como el fósforo, que provoca crecimiento excesivo de algas y, después, pérdida de oxígeno y muerte de la vida acuática.

¿Existen detergentes sin fosfatos que sí limpian?

Sí. Se puede formular un detergente que ablande el agua y limpie sin fosfatos; exige más desarrollo químico, pero es viable. Los productos ALINSA son libres de fosfatos y de compuestos fenólicos, con biodegradabilidad medida bajo norma.

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